martes, 21 de junio de 2011

El placer de andar en carretilla

Alguien deberá empujar, llevar, divertirse igual al que va dentro de la carretilla. Y éste, ahí, nomás, feliz, pobrecito, feliz.

lunes, 20 de junio de 2011

Caracoles y piedritas

La gente que pasea por la playa es llamada por un fuerte instinto a recolectar hermosos y brillantes caracoles y piedritas.
Pasado el tiempo o apenas la distancia que los separa de la mística experiencia, se dan cuenta de que esas maravillas traídas de la orilla del mar ahora no brillan como antes.

Huéspedes nuevos

Ha de ser la hora de la comida. La casa junto al mar tiene huéspedes nuevos y los gatos flacos de la villa han sido agasajados con un manjar: sobras de pescado con manchas de puré.
Luego de una larga siesta con las panzas llenas como hacía tiempo no se tomaban, los gatos flacos y ariscos de la villa se acercan con menos desconfianza, pero con cautela: ha corrido el rumor de que en la casa hay niños.


El rey de los gatos

El rey de los gatos en este rincón del paraíso a orillas del mar es el único que se deja acariciar por las personas. También es el que tiene el pelo más brillante.

Un gato amarillo

Un gato amarillo, el único gato de la villa que permite que mi mano lo acaricie –los demás se acercan sólo a comer- me visita cada día durante unos pocos minutos. Me dedica en exclusiva sus ronroneos, pasa su lomo por mi mano una o dos veces, da unas lentas volteretas de panza al sol y después se va, sigilosamente, así como llegó.
Él es el encargado de ordenar los espíritus.